Los verdaderos piratas

25 11 2009

JOAQUIM SEMPERE

En 1991 se hundió el orden político de Somalia, país que sucumbió a una guerra civil empeorada por la intervención estadounidense. El colapso político dejó la sociedad somalí sin defensas, situación que fue aprovechada por navíos procedentes de Europa, Estados Unidos, China y otros países para verter en sus aguas grandes cantidades de residuos tóxicos y radioactivos.

El abuso se hizo visible cuando, en 2005, un tsunami depositó en las playas y costas somalíes bidones corroídos y otras muestras de estos residuos. Según el enviado de las Naciones Unidas en Somalia Ahmadou Ould-Abdallah, la porquería tóxica acumulada en pocos días por la catástrofe marina provocó úlceras, cánceres, náuseas y malformaciones genéticas en recién nacidos y, al menos, 300 muertes.

Pero las desgracias no terminan ahí. Aprovechando el desgobierno, una multitud de barcos de pesca empezó a faenar en las aguas frente al país, incluidas sus aguas territoriales. En 2005 se calculó que pescaron allí unos 800 barcos de distintos países, muchos de ellos europeos y, más específicamente, españoles. Se estima que los ingresos generados durante un año por esta pesca extranjera ilegal ascendía a 450 millones de dólares. El resultado fue la rápida disminución de unas reservas pesqueras que eran el principal recurso para las comunidades de pescadores del país, catalogado como uno de los más pobres del mundo.

Un reportaje de Al Yazira informa de que grupos de somalíes trataron de constituir un cuerpo autodenominado “Guardacostas Voluntarios de Somalia”, reuniendo dinero con el que pagar a la empresa estadounidense Hart Security, que se dedica a entrenar y formar luchadores y mercenarios por todo el mundo –y que, años más tarde, ha actuado como mediadora para el cobro de rescates en aquellas mismas aguas: ¡negocio redondo!–. Al parecer, hubo intentos de esos guardacostas voluntarios de negociar con los buques de pesca extranjeros para que dejaran de faenar o pagaran un impuesto para seguir haciéndolo, intentos que resultaron fallidos. El desenlace final fue lo que hoy se califica como piratería somalí. En un país plagado de armas, desgarrado por bandas rivales y sometido a una situación económica desesperada, un desenlace así no debería sorprender. A la vista de lo anterior es legítimo preguntarse: ¿quiénes son, en esta historia, los verdaderos piratas?

Hay en España quien propone que los atuneros españoles (que son sobre todo vascos) lleven militares a bordo para disuadir a los piratas. En el Parlamento vasco, los votos del PP y el PNV han hecho posible el pasado 8 de octubre aprobar una moción en esta línea. El Congreso ya lo había descartado meses antes arguyendo que la legislación española no lo permite. Francia sí lo permite, y hace tiempo que en el Índico los barcos de pesca franceses llevan militares a bordo. Pero esta diferencia es de detalle: ambos países lograron que el 10 de diciembre de 2008 los ministros de Defensa de la Unión Europea aprobaran la llamada Operación Atalanta contra la piratería somalí, y que se diera luz verde al envío de entre 6 y 10 buques de guerra para “garantizar la seguridad” en el golfo de Adén con el mandato de vigilar las costas de Somalia, “incluidas sus aguas territoriales”.

Estos hechos muestran que el colonialismo no sólo no ha muerto, sino que está tomando nuevos bríos. Y un nuevo aspecto marcado por la crisis de recursos naturales, en este caso la pesca. Las flotas pesqueras de los países ricos, compuestas por buques con capacidad para moverse por todos los mares del mundo, esquilman un caladero tras otro: son las principales culpables de la sobrepesca que desde hace años viene destruyendo la capacidad de regeneración de las especies marinas y preparando un colapso de las capturas a escala mundial. Las primeras perjudicadas son las poblaciones de los países pobres que dependen de la pesca local: ellas carecen de flotas potentes para pescar lejos de sus costas. El caso somalí es uno de los más sangrantes por las circunstancias políticas internas, pero no es el único.

España está recuperando sus blasones imperiales contribuyendo a empobrecer a uno de los países más pobres del mundo. Al hacerlo no sólo comete una injusticia, sino que practica una política sin futuro también para sus habitantes. Porque cuando ya no haya caladeros por explotar en ningún rincón del mundo, ¿qué harán nuestros marineros y pescadores?
Es una indignidad aprovecharse de un país desangrado por una guerra civil y luego mandar a los soldados a defender una causa indefendible que no hace más que profundizar la tragedia de ese pueblo. Y si se quiere mirar desde otra óptica, ¿cuánto nos cuesta mantener la dotación de dos buques de guerra, un avión y 395 efectivos de la Marina española que tenemos destacados en la zona?

El caso tiene su moraleja. Un país desarrollado como España no debe, tras agotar sus propios recursos pesqueros, expandirse por los mares del mundo privando a otras poblaciones más pobres de sus medios de subsistencia, porque agrava la situación de esas poblaciones y las empuja a una resistencia que desemboca en aventuras violentas y salidas militares. La solución hay que buscarla en casa, adaptándose a unos ecosistemas dañados y gestionándolos mejor (por ejemplo, con la piscicultura como alternativa a la pesca), y adoptando medidas previsoras para que nadie se quede sin trabajo y sin fuente de ingresos. Es inquietante que se esté haciendo exactamente lo contrario: optar por la huida hacia delante y por un neoimperialismo ecológico reforzado militarmente que sólo puede redundar en un empeoramiento de la situación.
Joaquim Sempere es Profesor de Teoría Sociológica y Sociología Medioambiental de la Universidad de Barcelona

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Greenpeace alerta del peligro de “africanización” por el cambio climático en Andalucía

7 06 2009

El medio ambiente andaluz e importantes sectores económicos como el turismo y la agricultura sufren ya los impactos

02 junio 2009
En el 25 aniversario de Greenpeace en España, el Rainbow Warrior, como “embajador del clima”, ha llegado a Sevilla en su recorrido por diferentes puertos de la península Ibérica para concienciar a la ciudadanía de las consecuencias del cambio climático.

Sevilla, España — En el 25 aniversario de Greenpeace en España (1), el Rainbow Warrior, como “embajador del clima”, ha llegado a Sevilla en su recorrido por diferentes puertos de la península Ibérica para concienciar a la ciudadanía de las consecuencias del cambio climático.

La organización ecologista ha expuesto los impactos más destacados que para Andalucía

(2) recoge el informe La crisis del clima. Evidencias del cambio climático en España

(3). Existen estudios científicos que certifican el proceso de “africanización” que sufre la mitad sur peninsular y que ya está causando graves impactos en la agricultura y el turismo, dos de los principales motores económicos de la región. Además, ha puesto de manifiesto los impactos que está causando este fenómeno, junto con la subida del nivel del mar, en los ecosistemas terrestres y marinos de Doñana.

“Los registros de los últimos años demuestran que las temperaturas de Andalucía son hoy en día parecidas a las que tenía hace unos años el norte de África. Esta es la comunidad autónoma más afectada por la aridización del sur peninsular que ya está provocando un descenso en la producción agrícola de secano, el aumento de la vulnerabilidad de los frutales por el adelanto de la floración y la mayor incidencia de plagas agrícolas”, ha declarado Aida Vila, responsable de la campaña de cambio climático de Greenpeace. ”Junto a estos impactos hay que destacar la clara tendencia a la disminución del turismo derivada del aumento de la temperatura y de la proliferación de fenómenos meteorológicos extremos como las olas de calor”.

Greenpeace ha destacado también los riesgos que el cambio climático representa para la salud en términos de proliferación de enfermedades tropicales como el dengue o la malaria, especialmente en zonas como los humedales de Doñana, dónde todavía puede encontrarse el mosquito que representa el mayor transmisor de la enfermedad.

Responsabilidades políticas
Para frenar este proceso, Greenpeace ha destacado el papel fundamental de las comunidades autónomas y ha pedido al nuevo presidente de la Junta de Andalucía coherencia con su discurso de investidura y una apuesta decidida por las energías renovables que, según ha declarado Vila, implica el cierre progresivo de las centrales térmicas de carbón: “el cambio climático no sólo afecta a nuestros ecosistemas, también a nuestros bolsillos y es momento de dejar de excusarse en la crisis económica para evitar pasar a la acción. En España luchar contra el cambio climático con energías renovables es generar empleo y, con ello, combatir la crisis”, ha añadido Vila.

La organización también ha resaltado la urgencia de actuar contra el cambio climático de forma global y la necesidad de que los países industrializados alcancen -en la cumbre por el clima que va a celebrarse a finales de año en Copenhague- un compromiso de reducción de sus emisiones del 40% para 2020 y se comprometan a prestar el apoyo financiero para que los países en desarrollo puedan hacer frente a la crisis climática.
En este sentido, Greenpeace demanda a los países industrializados 110.000 millones de euros en pago de su responsabilidad en la crisis climática que se destinarían a prevenir la deforestación e invertir en energías limpias en los países en desarrollo, así como a luchar contra aquellos efectos del cambio climático que ya son inevitables en estos países.

La organización pide al Gobierno español que apueste por la reducción interna de emisiones y aporte los 2.700 millones de euros que le corresponden por su responsabilidad en la crisis climática: “España genera más del doble de las emisiones a las que se comprometió en Kioto y basa su cumplimiento del Protocolo en la compra de derechos de emisión por valor de unos 3.000 euros. Es momento de cambiar de estrategia, de reducir las emisiones internas apoyándose en las energías renovables y destinar estos 3000 millones de euros a la lucha internacional para salvar el clima”, ha concluido Vila.


Notas:

(1) Dossier de prensa: 25 años de Greenpeace en España.
http://www.greenpeace.org/espana/reports/090503-B

(2) Efectos del cambio climático en Andalucía
http://www.greenpeace.org/espana/reports/090602-16


(3)
Informe La Crisis del Clima. Evidencias del cambio climático en España
http://www.greenpeace.org/espana/reports/090503





Los océanos cada vez más acidos y menos habitables

7 06 2009

Los océanos cada vez más acidos y menos habitables De continuar así, se podría poner en peligro todas las formas de vida y producir cambios en la composición químicas de los mares cuyos efectos serían irreversibles . Los océanos cada vez más acidos y menos habitables Desde hoy y hasta el próximo 12 de junio los expertos mundiales se reúnen en Bonn para negociar sobre el cambio climático./ Reuters REUTERS/EP | BONN (ALEMANIA) El cambio climático, y más concretamente las emisiones de dióxido de carbono, están volviendo los océanos más ácidos a un ritmo tal que podría poner en peligro todas las formas de vida, desde las almejas hasta los corales, y que podría conducir a cambios en la composición químicas de los mares cuyos efectos serían “irreversibles” y durarían “miles de años”, según han advertido un total de setenta academias de todo el mundo. La Mesa Inter-Academias, que representa a las academias de las ciencias de numerosos países, incluidas las de Australia, Reino Unido, Francia, Japón y EEUU, reclaman a los Gobiernos que participarán en las negociaciones sobre el cambio climático desde hoy y hasta el próximo 12 de junio en Bonn que hagan lo posible para reducir los riesgos para los océanos mediante la adopción de un nuevo tratado de la ONU para la lucha contra el cambio climático, que debería ser acordado el próximo mes de diciembre en Copenhague. “Para evitar un daño importante al ecosistema oceánico, se necesitaría una reducción profunda y rápida de las emisiones de dióxido de carbono en al menos un 50% (hasta los niveles de 1990) de aquí a 2050, y mucho más después de esa fecha”, aseguran. Según los académicos de las ciencias, el aumento del dióxido de carbono, el principal gas con efecto invernadero, procedente en buena parte del consumo humano de combustibles fósiles, sería absorbido por los océanos y complicaría las vidas de las criaturas que los pueblan. Concretamente, las mutaciones afectarían a la composición química del océano y atacarían los “componentes básicos que necesitan muchos organismos marinos, como los corales y los mariscos, para producir sus armazones, caparazones y otras estructuras duras”. Asimismo, unos niveles de acidificación de un 80% en el océano Artico serían corrosivos para las almejas, un animal vital para la cadena alimenticia, hacia 2060. “Un arrecife coral sería disuelto en su totalidad” si los niveles atmosféricos de dióxido de carbon aumentaran hasta 550 partes por cada millón (ppm) desde las actuales 387 ppm, prosiguieron. Los corales son el hábitat de numerosas especies de peces. “Estos cambios en la composición química del océano serían irreversibles durante muchos miles de años y las consecuencias bioquímicas serían mucho más duraderas”, han agregado. ¿Una catástrofe submarina? El presidente de la Royal Society, la academia de las ciencias británica, Martin Rees, advirtió de que podría producirse una “catástrofe submarina”. “Los efectos se sentirían en todo el mundo, amenazarían la seguridad alimentaria, reducirían la protección de las costas y perjudicarían a las economías locales menos preparadas para afrontarlo”, ha declarado. También advierten de que, de acuerdo con las estimaciones informáticas, si las actuales emisiones de dióxido de carbono continúan hasta 2050 “el océano sería más ácido que lo que ha sido en decenas de millones de años”.

Publicado en ABC.es





ES CIERTO, EL MAR NO ES INAGOTABLE

28 02 2009


Ignacio J. Lozano Soldevilla
TEMA: Oceanografía

(Artículo publicado originalmente en la revista RULL nº 30. Se vuelve a publicar aquí como homenaje a su autor, recientemente fallecido.)

Este artículo es una colaboración del Aula Cultural de Divulgación Científica de la ULL

La mayoría de los que nacimos antes de la década de los sesenta teníamos la sensación, cuando aún disfrutábamos de la infancia, de que el mar era inagotable. Mirábamos los mapas del globo terráqueo y veíamos color azul por todas partes. Y pensábamos: ¿cómo va a ser posible que se acaben los peces, que desaparezcan los animales de colores, las ballenas y los delfines? Hoy sabemos que el mar tiene una producción limitada. Grande, eso sí, pero limitada. Y a menos que el ser humano sea plenamente consciente de ello, los océanos pueden llegar a ser desiertos, húmedos, pero desiertos.

La explotación de los recursos vivos del mar ha sido una actividad tan vieja casi como el hombre.
Desde los primeros tiempos hasta la actualidad, la pesca ha pasado a ser una de las actividades humanas de obtención de alimento más importantes del mundo. Pero es a mediados del siglo XIX cuando la actividad pesquera alcanza su primera madurez. En aquellos años, las artes de pesca que se empleaban no diferían sustancialmente de las actuales, aunque los materiales, las tecnologías anejas, los buques y los conocimientos científicos no eran, ni mucho menos, los mismos. A mediados del siglo XX la producción mundial se estimaba en alrededor de 20 millones de toneladas. Salvo en los años de las dos guerras mundiales, el crecimiento de la pesca continuó hasta mediados de los años 80, cuando la producción mundial se estabilizó en unos 80-90 millones de toneladas. Pero, además de los modernos medios técnicos, el conocimiento científico ha tenido también mucho que ver en la mejora de la eficiencia de las flotas pesqueras. Desde que en 1902 se creó el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) -considerado como el hito que marca el inicio de la Ciencia Pesquera-los conocimientos científicos sobre los recursos pesqueros han ido aumentando progresivamente. No sólo se han prospectado e identificado las especies de interés comercial, sino que se ha profundizado en el estudio de su distribución espacio-temporal, de la biología
(crecimiento, reproducción, reclutamiento y mortalidad) y de la dinámica de las poblaciones, que junto a la información de captura y esfuerzo de pesca, ha permitido a los biólogos y ecólogos pesqueros diseñar modelos de evaluación y explotación de los recursos vivos marinos.

La elevada tasa de explotación de la mayoría de los recursos tradicionalmente explotados, debido a un aumento muy importante del esfuerzo y poder de pesca de las flotas y a unas inadecuadas medidas de gestión y ordenación, han llevado en muchos casos a una reducción drástica en el tamaño y el número de los reproductores, lo que ha afectado directamente al potencial reproductor y al reclutamiento de nuevos individuos para años venideros. El resultado es que hoy en día se estima que la gran mayoría de las pesquerías tradicionales están sobrexplotadas o, en algunos casos, prácticamente colapsadas, y que no existen nuevas especies o caladeros que permitan compensar la pérdida de captura. Por tanto, la producción mundial está estabilizada desde hace cerca de 20 años.

La alarma ha sonado porque las medidas tomadas hasta ahora han mostrado ser insuficientes. La necesidad del mantenimiento y recuperación de los niveles de obtención de alimento procedente del mar, han llevado a la comunidad científica a explorar nuevas medidas de regeneración de stocks y de ecosistemas marinos, así como el desarrollo de la acuicultura
(producción en cautividad de manera eficiente de moluscos bivalvos, crustáceos y peces), actividad en crecimiento constante desde los años 80. Complementariamente, al margen de la necesidad urgente de una disminución considerable del esfuerzo de pesca (reducción del número de
barcos, días de mar y adecuación de las artes de pesca), se han venido instaurando las denominadas Áreas Marinas Protegidas, en concreto las conocidas como Reservas Marinas.

Estudios muy recientes predicen un colapso casi apocalíptico de las especies tradicionalmente explotadas sobre el año 2050, salvo que se tomen medidas drásticas en la próxima década.
Estas medidas supondrían una reducción de primer orden del esfuerzo de pesca, así como la ampliación de las Áreas Marinas Protegidas hasta conseguir un porcentaje de protección equivalente al 5-10% de la longitud de costa, junto con una disminución del impacto antrópico sobre el litoral, disminuyendo los niveles de contaminación y de destrucción física de
ecosistemas. Con estas medidas cabe esperar una recuperación importante de la biodiversidad marina a corto y medio plazo y, con ello, de la producción.
Por tanto, parece que sí, que es cierto, que el mar no es inagotable.

Ignacio J. Lozano Soldevilla fue Profesor Titular de Zoología de la Universidad de La Laguna.





LA SEGREGACIÓN EN LA ESCUELA ESPAÑOLA

25 02 2009

La distribución total de los alumnos entre la escuela estatal y la privada ha variado poco en los últimos años (2/3 y 1/3, respectivamente, de la población escolarizada), pero esta constatación no debe ocultar tres procesos de fondo. En primer lugar, el acceso a la escuela privada (concertada o estrictamente privada) aumenta en las grandes ciudades y entre las clases superiores, mejor dotadas de recursos económicos y culturales. En segundo lugar, dentro de la escuela privada se constata un desplazamiento de efectivos de la concertada a la estrictamente privada. Por último, y quizá lo más importante, la aparente estabilidad de los stocks oculta cambios de entidad en los flujos: la enseñanza pública o estatal pierde alumnado de las clases medias y altas a la vez que acoge en su mayoría al de las clases más desfavorecidas, teniendo así que asumir el grueso del esfuerzo para la integración de los alumnos que precisan más apoyo .

Escuela pública y privada en España: La segregación rampante – Mariano Fernández Enguita

Profesorado revista de currículum y formación del profesorado . Vol 12, núm. 2. (junio-julio, 2008)





CONTAMINACIÓN DEL AGUA

20 02 2009

Contaminación del agua

  1. Tratamiento de aguas residuales.
  2. Contaminación de los mares.
  3. Contaminación de los océanos.
  4. Los problemas de la contaminación.
  5. Las principales contaminantes del agua.
  6. Historia.

Publicado en monografías.com





Pesca ilegal en Punta Umbría:foto denuncia PESCA ILEGAL

6 02 2009

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TRASMALLO COLOCADO EN LA ZONA INTERMAREAL EN LA PLAYA URBANA, ZONA FRECUENTADA POR JÓVENES QUE PRACTICAN SURF, CON EL GRAVE PELIGRO QUE CONLLEVA(observar detalle del hierro empleado de anclaje,una trampa mortal, además claro está del peligro de la  propia red).

Igual que este estaban colocados a lo largo de una playa de 7 Km, uno cada 25 o 30 metros y así han estado al menos 15 dias, al lado de las gavillas de anclaje se veían las rodadas del todoterreno de la guardía civil y no pasa nada. Según cuentan la economía esta muy mal y hay que hacer “la vista gorda”. Así nos luce el pelo estos políticos siempre preocupados por la posible pérdida de votos, si continúan  dejándolos  hacer barbaridades de este tipo, hoy ¿que pescarán mañana?.

La zona en cuestión es una zona dónde esta prohibida la pesca , al ser una zona de cría y engorde, pero eso da igual ” la cosa esta muy mal”, y peor que se pondrá con este tipo de políticas.

Llevamos desde no se sabe cuanto tiempo, soportando que los políticos de la zona no tomen las medidas oportunas para proteger el litoral por miedo a la pérdida de votos. Siempre se aferran a las pésimas condiciones socioecónomicas de mucha de la población de estas zonas costeras, para dejar hacer, mirando para otro lado.

Pero no se preocupan de proteger una riqueza que es de todos y la estamos llevando a un punto de no retorno dónde será irrecuperable en muchos casos y en pocos años. Y lo peor de todo, es que esto, se hace con conocimiento de causa y siempre primando intereses mezquinos.